Los mínimos gestos que a lo largo del día condicionan nuestra vida son una poderosa fuente de construcción de valores. Apretar un botón para oír música, para ver imágenes, para recibir correo, para oír la voz de alguien, para que salga café, chicle o monedas, para que haya luz o calor, estos gestos mínimos que condicionan nuestra vida a través de todas las sensaciones son, no nos engañemos, una poderosa fuente de construcción de valores. (Chantal Maillard, Contra el arte y otras imposturas)
lunes, 18 de abril de 2016
Contra el arte
Los mínimos gestos que a lo largo del día condicionan nuestra vida son una poderosa fuente de construcción de valores. Apretar un botón para oír música, para ver imágenes, para recibir correo, para oír la voz de alguien, para que salga café, chicle o monedas, para que haya luz o calor, estos gestos mínimos que condicionan nuestra vida a través de todas las sensaciones son, no nos engañemos, una poderosa fuente de construcción de valores. (Chantal Maillard, Contra el arte y otras imposturas)
sábado, 9 de abril de 2016
Lo que mueve el mundo
- Robert, en tu
opinión, ¿qué es lo que mueve el mundo? – le preguntó Herman en cierta ocasión
–. Según Nietzsche, esa oscura fuerza es el poder; para Marx, se trata de la
economía; y, según Freud, es el amor. ¿Quién tiene razón, según tú? ¿Qué es lo
que nos hace vivir?
-
¿Y a ti qué te parece? – le soltó Robert, a fin de ganar tiempo.
-
Estoy de acuerdo con Nietzsche – decidió Herman, con seguridad –. Es el poder
lo que mueve el mundo.
-
Yo tengo mis dudas – atrevió a objetar Robert –. Al principio he pensado que
esa fuerza secreta era la economía… Además ya sabes cuánto admiro a Marx.
-
Sí, claro.
-
Pero no, Herman. ¡Lo que nos hace vivir es el amor! Esa fuerza profunda es el
amor. O eso quiero creer, al menos. En eso estoy de acuerdo con Freud.
(Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo)
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