Época
en la que se desarrolla: Segunda mitad del siglo XIX
Género
que cultiva: novela.
Características generales del Realismo
- El
Realismo consiste en la
representación fiel de la realidad con la intención de retratarla.
- El Realismo surge por evolución a partir
del Romanticismo, cuyo idealismo y subjetivismo serán sustituidos por la
crítica objetiva de la realidad.
- Sus referentes serán los novelistas franceses: Balzac,
Stendhal, Flaubert.
- Para su concepción de las obras
literarias reaccionan contra el idealismo (a través de la experiencia del
positivismo), se interesan por los problemas sociales (con el auge del
marxismo) y el desarrollo de las ciencias experimentales (como el
evolucionismo de Darwin y el experimentalismo aplicado a la medicina).
Características de la novela realista
- Para intentar reproducir con exactitud
la realidad se usan métodos de observación de las ciencias experimentales,
como el científico estudia la naturaleza. Los novelistas se documentan
sobre el terreno y, por ejemplo, Flaubert consultó estudios médicos para
ciertos fragmentos de Madame Bovary.
- El interés por la sociología y la
psicología se refleja en los ambientes donde se sitúan las obras y en la
caracterización psicológica de los personajes.
- Los recursos temáticos y técnicos
responden a una actitud crítica de la sociedad burguesa, según la
ideología del autor, más tradicional o más liberal.
- El autor adopta una actitud de cronista,
narrando la historia en 3ª persona, aunque en alguna ocasión sí introduzca
sus opiniones y use la 1ª persona.
- La prosa es clara y sobria, sin alardes
retóricos ni estilísticos. En los diálogos se reproduce el habla popular
para adaptarla a la índole de los personajes.
La narrativa realista en España
- El realismo español se consolida a
partir de 1868 con ‘La revolución del 68’, que destrona a Isabel II en
manos de una burguesía progresista, aunque luego ésta no fue capaz de
establecer un gobierno estable y resurgió el tradicionalismo.
- Su punto de partida es el costumbrismo, que consiste en la
exposición las costumbres sociales sin intención de analizarlas y, en
ocasiones, idealizándolas. Dentro de esta tendencia podríamos hablar de La gaviota (1849) de Fernán Caballero y El sombrero de tres picos (1874) de
Pedro Antonio Alarcón, así como
José María de Pereda, quien en Peñas arriba (1895) idealiza el
mundo rural en oposición a la “corrupción e impiedad” del mundo urbano.
- Mención aparte merece Juan Valera, liberal en sus ideas
pero idealizante y esteticista en sus novelas. No aceptó las premisas del
Realismo y eliminó los aspectos más miserables de la vida en novelas como Pepita Jiménez (1874).
- Los mejores representantes del Realismo
español son:
a)
Leopoldo Alas, “Clarín” (1852-1901), de ideas claramente
progresistas, su propósito era reflejar la vida cotidiana con fidelidad. Poeta,
crítico literario, cuentista, ensayista (bajo el título «Celebridades
españolas contemporáneas» publica unos ensayos biográficos sobre Galdós), dramaturgo y traductor: su versatilidad
podría dar una cuantiosa obra, pero su relativa brevedad dentro de cada género
da fe de su inquietud y de su deseo de perfección. Ha sido reconocido por las
novelas Su único hijo (1891) y, sobre
todo, La regenta (1885), su obra
maestra.
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