"Claro
está que yo no recuerdo nada de aquella época. Resulta completamente imposible
identificarse con ese bebé al que mis padres hacían fotos; resulta tan difícil
que casi parece incorrecto emplear la palabra «yo» para hablar de aquello.
Tumbado en el cambiador, por ejemplo, con la piel inusualmente roja, las
piernas y los brazos abiertos y una cara retorcida en un grito cuya causa ya
nadie recuerda, o sobre una piel de oveja en el suelo con un pijama blanco,
todavía con la cara roja y unos grandes ojos oscuros ligeramente bizcos. [...]
Se seguirá hablando de él como «Karl Ove». ¿No es, en realidad, increíble que
un solo nombre contenga todo esto? ¿Que contenga el feto en el vientre, el
bebé en el cambiador, el cuarentón detrás del ordenador, el anciano en el
sillón, el cadáver sobre la mesa? ¿No sería más natural operar con distintos
nombres, ya que la identidad y el concepto de uno mismo varían tantísimo? Algo
así como que el feto se llamara Jens Ove, por ejemplo, el bebé Nils Ove, el
niño de entre los cinco y los diez años Per Ove, el de entre diez y doce años
Geir Ove, el de entre diecisiete y veintitrés John Ove, el de entre veintitrés
y treinta y dos Tor Ove, etcétera, etcétera. Entonces el primer nombre
representaría lo propio de la edad, el segundo nombre la continuidad y el
apellido la pertenencia familiar." (Karl Ove Knausgärd: La isla de la infancia)
Hace unos años Karl Ove Knausgärd publicó en Noruega seis novelas en las que contaba su vida con todo tipo de detalles, hasta el punto de que le causaron muchos problemas con su familia y sus amigos. Fue un gesto muy arriesgado y muy honesto, un esfuerzo por pensar qué ha sido de su vida y hacerlo con el rigor que implica escribir. La literatura es un gran riesgo, aunque a algunos les cueste creerlo, porque es exponer los más íntimos pensamientos.
La isla de la infancia es el tercer volumen de Mi lucha. Está dedicado a la época en que era un niño, con la inocencia de quien juega (y juega muy seriamente) y la curiosidad y los miedos de no entender del todo qué pasa. ¿Pero alguna vez lo entendemos?

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