- Está escrito que Alá pierde a los que quiere perder, hermano.
Está escrito. ¿Te acuerdas del noble Azerbaijan? Le dejaste por muerto junto a
la silla del Buda, pero vivió el tiempo suficiente para hacerle jurar a mi
madre que yo, su hijo, lo vengaría. Me ha sido fácil encontrarte. Mi madre
sabía que tú vendrías a Tánger a deslumbrar a los creyentes con tu fortuna
robada.
Gruesas gotas de sudor crecían
en la frente de Mahomet. Su boca entreabierta dejaba ver el fondo de la
garganta, y no se atrevía a moverse. Sabía que el barberillo estaba allí
trabajando en el Bazar de los Sederos hacía dos años con el exclusivo fin de
tomarse venganza cortándole el pescuezo.
-Puedes rezar "la oración
del miedo" -susurró el hombre de Ceilán-. Quizá el Misericordioso te la tenga
en cuenta.
A pocos pasos del sedero sus
camaradas, agrupados en torno de un vendedor de té, reían una historia de
mujeres negras. Y ellos no sospechaban que él estaba entre las manos de un
hombre que, dentro de algunos instantes, lo degollaría como a un cordero,
profundamente; y ya sentía el filo de la navaja penetrar en su carne, y quería
gritar y no podía. Grandes nubes rojas circulaban frente a sus ojos; el hombre
de Ceilán le parecía un gigante inclinado sobre él entre bloques de montañas
escarlatas. Dentro de su cuerpo una tensión misteriosa le asfixiaba,
retorciéndole fibra por fibra; de su enemigo ahora solo distinguía la doble
hilera brillante de los blancos dientes; y, de pronto, al sentir el frío acero
rozando su piel un dolor atroz como si fuera un dolor de muelas en el corazón,
le paralizó la respiración. Y súbitamente, el corpachón encogido se relajó
sobre el respaldar del sillón, y la cabeza se deslizó hacia un costado.
El mancebo retrocedió. Un hilo de sangre escapaba de
la boca del sedero. Y el mancebo comprendió que Mahomet se había muerto de
miedo.(Roberto Arlt: "Acuérdate de Azerbaiján")
Roberto Arlt vivió apenas 42 años (1900-1942), los primeros del siglo XX, y escribió una obra que todavía debe ser reconocida tal como merece (a pesar de que ya lo ha sido, y mucho) porque su origen humilde causó que su obra tardara en difundirse y valorarse. Fue autodidacta y tuvo varios oficios (soldador, mecánico, pintor) hasta desempeñarse como periodista, que le dieron fama por su Aguafuertes, unos retratos de la vida cotidiana de Buenos Aires.
Además de sus notas relacionadas con su trabajo, escribió teatro, novela y cuento. El cuento que he elegido se incluye en el volumen El criador de gorilas y es una muestra de la variedad de sus registros, que van de lo policial (como en este caso) a lo realista y lo absurdo.
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