sábado, 11 de junio de 2016

Karl Ove Knausgärd: La isla de la infancia


"Claro está que yo no recuerdo nada de aquella época. Resulta completamente imposible identificarse con ese bebé al que mis padres hacían fotos; resulta tan difícil que casi parece incorrecto emplear la palabra «yo» para hablar de aquello. Tumbado en el cambiador, por ejemplo, con la piel inusualmente roja, las piernas y los brazos abiertos y una cara retorcida en un grito cuya causa ya nadie recuerda, o sobre una piel de oveja en el suelo con un pijama blanco, todavía con la cara roja y unos grandes ojos oscuros ligeramente bizcos. [...] Se seguirá hablando de él como «Karl Ove». ¿No es, en realidad, increíble que un solo nombre contenga todo esto? ¿Que contenga el feto en el vientre, el bebé en el cambiador, el cuarentón detrás del ordenador, el anciano en el sillón, el cadáver sobre la mesa? ¿No sería más natural operar con distintos nombres, ya que la identidad y el concepto de uno mismo varían tantísimo? Algo así como que el feto se llamara Jens Ove, por ejemplo, el bebé Nils Ove, el niño de entre los cinco y los diez años Per Ove, el de entre diez y doce años Geir Ove, el de entre diecisiete y veintitrés John Ove, el de entre veintitrés y treinta y dos Tor Ove, etcétera, etcétera. Entonces el primer nombre representaría lo propio de la edad, el segundo nombre la continuidad y el apellido la pertenencia familiar." (Karl Ove Knausgärd: La isla de la infancia)
Hace unos años Karl Ove Knausgärd publicó en Noruega seis novelas en las que contaba su vida con todo tipo de detalles, hasta el punto de que le causaron muchos problemas con su familia y sus amigos. Fue un gesto muy arriesgado y muy honesto, un esfuerzo por pensar qué ha sido de su vida y hacerlo con el rigor que implica escribir. La literatura es un gran riesgo, aunque a algunos les cueste creerlo, porque es exponer los más íntimos pensamientos.

domingo, 22 de mayo de 2016

"El ruido de un trueno", de Ray Bradbury

El anuncio en la pared parecía temblar bajo una móvil película de agua caliente. Eckels sintió que parpadeaba, y el anuncio ardió en la momentánea oscuridad:
SAFARI EN EL TIEMPO S.A. SAFARIS A CUALQUIER AÑO DEL PASADO. USTED ELIGE EL ANIMAL NOSOTROS LO LLEVAMOS ALLÍ, USTED LO MATA.
Una flema tibia se le formó en la garganta a Eckels. Tragó saliva empujando hacia abajo la flema. Los músculos alrededor de la boca formaron una sonrisa, mientras alzaba lentamente la mano, y la mano se movió con un cheque de diez mil dólares ante el hombre del escritorio.
-¿Este safari garantiza que yo regrese vivo?
-No garantizamos nada -dijo el oficial-, excepto los dinosaurios. -Se volvió-. Este es el señor Travis, su guía safari en el pasado. Él le dirá a qué debe disparar y en qué momento. Si usted desobedece sus instrucciones, hay una multa de otros diez mil dólares, además de una posible acción del gobierno, a la vuelta. (Ray Bradbury: "El ruido de un trueno")

miércoles, 11 de mayo de 2016

Ceguera moral


"Hay, siempre ha habido, tres razones para estar asustado. Una ha sido (es y será) la ignorancia: no saber qué pasará a continuación, cuán vulnerables somos a los golpes, qué tipo de golpes serán y de dónde procederán. La segunda fue (es y será) la impotencia: la sospecha de que no hay nada o prácticamente nada que podamos hacer para evitar un golpe o desviarlo cuando nos alcance. La tercera fue (es y será) la humillación, derivada de las otras dos: la amenaza inminente a nuestra autoestima y a la confianza que depositamos en nosotros mismos cuando se revela que no hicimos todo lo que podríamos haber hecho, que nuestra falta de atención a las señales, nuestras indebidas dilaciones, nuestra indolencia o falta de voluntad es en gran parte responsable de la devastación causada por el golpe." (Zygmunt Bauman y Leonidas Donskis: Ceguera moral)

viernes, 6 de mayo de 2016

El gato que venía del cielo


"Arrebatado por el entusiasmo, el niño jugaba a menudo en la zona donde el sendero giraba sin
dejar de proferir en ningún momento unos gritos agudos. Rara vez tenía ocasión de cruzarme con él,
dado que nuestro ritmo de vida era muy distinto: yo solía quedarme hasta la medianoche inclinado
sobre la mesa de trabajo. Sin embargo, un día se escuchó: «¡Quiero quedarme con el gato!». La voz
que manifestaba con toda claridad la voluntad infantil franqueó el muro y llegó hasta la mesa donde
disfrutábamos de un desayuno tardío. Unos días antes, había visto a un gatito que iba y venía a
saltitos por el minúsculo jardín del pabellón, que solo servía para tender la ropa, y al escuchar la voz
del niño no pude evitar una sonrisa.
Cuando más adelante lo pensé, comprendí que fue en ese instante cuando todo se desencadenó."

lunes, 18 de abril de 2016

Contra el arte


Los mínimos gestos que a lo largo del día condicionan nuestra vida son una poderosa fuente de construcción de valores. Apretar un botón para oír música, para ver imágenes, para recibir correo, para oír la voz de alguien, para que salga café, chicle o monedas, para que haya luz o calor, estos gestos mínimos que condicionan nuestra vida a través de todas las sensaciones son, no nos engañemos, una poderosa fuente de construcción de valores. (Chantal Maillard, Contra el arte y otras imposturas)

[Y yo, Óscar, añadiría: un saludo, una sonrisa, acercarse para hablar con alguien o llamarlo, escuchar con atención a quien nos habla incluso cuando no nos interesa lo que dice. Estos gestos también construyen valores; es decir, que le demos valor a la otra persona, que le demostremos cuánto nos importa y que, de este modo, también demostremos nuestro propio valor]


sábado, 9 de abril de 2016

Lo que mueve el mundo



- Robert, en tu opinión, ¿qué es lo que mueve el mundo? – le preguntó Herman en cierta ocasión –. Según Nietzsche, esa oscura fuerza es el poder; para Marx, se trata de la economía; y, según Freud, es el amor. ¿Quién tiene razón, según tú? ¿Qué es lo que nos hace vivir?
- ¿Y a ti qué te parece? – le soltó Robert, a fin de ganar tiempo.
- Estoy de acuerdo con Nietzsche – decidió Herman, con seguridad –. Es el poder lo que mueve el mundo.
- Yo tengo mis dudas – atrevió a objetar Robert –. Al principio he pensado que esa fuerza secreta era la economía… Además ya sabes cuánto admiro a Marx.
- Sí, claro.
- Pero no, Herman. ¡Lo que nos hace vivir es el amor! Esa fuerza profunda es el amor. O eso quiero creer, al menos. En eso estoy de acuerdo con Freud.

(Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo)


lunes, 9 de noviembre de 2015

Las vanguardias literarias y la Generación del 27

LAS VANGUARDIAS

Época en la que se desarrolla: Primera mitad del siglo XX (sobre todo los años 20-30)

Características generales de las vanguardias europeas

  1. Las vanguardias europeas surgen con la intención de ser una ruptura con la todo el arte y toda la literatura anterior por la crisis de conciencia que se venía arrastrando desde el modernismo e incluso desde el romanticismo, y que se acentúa por el estallido de la Primera Guerra Mundial.
  2. El término ‘vanguardia’ (calco del francés avant-garde) se refiere a los nuevos movimientos que surgen como radical oposición a la estética anterior y que se presentan con manifiestos, textos en los que exponen sus ideas.
  3. El vanguardismo proclama la liberación absoluta, tanto de las formas como del pensamiento, como una extrema exploración de la realidad.
  4. Entre los numerosos ismos que denominan cada movimiento destacan:
a)      El Dadaísmo surge en 1916 y es encabezado por el suizo Tristan Tzara. Su nombre – elegido al abrir un diccionario al azar – es el de un balbuceo infantil: da-da. El violento rechazo a la «racionalidad» – que condujo a la guerra – les lleva a propugnar «la fantasía de cada individuo» usando un lenguaje incoherente, rebelándose contra la lógica, las convenciones estéticas o sociales y el sentido común.
b)      El Cubismo nace como escuela pictórica pero encuentra su expresión literaria en los caligramas, término que inventó Guillaume Apollinaire para desginar a un poema que forma una «imágenes visuales» mediante la disposición tipográfica de los versos. Otro artificio visual es el collage, que consiste en tomar un determinado número de elementos de obras, de objetos, de mensajes ya existentes e integrarlos en una obra nueva.
c)      El Futurismo nace en 1909 con la publicación de su primer manifiesto a cargo de F.T. Marinetti. Su expresión es antirromántica y ajena a la sentimentalidad. Exalta la civilización mecánica y técnica con temas como la máquina, el avión, el deporte: «Un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia».
d)      El Ultraísmo y el Creacionismo son ismos que tuvieron repercusión en España. El primero indica su voluntad de ir más allá y elabora temas afines al Futurismo y los caligramas; mientras que el Creacionismo, según el chileno Vicente Huidobro, quería «hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad», con lo que el poema será un objeto autónomo como «creación» absoluta y no imitación de la naturaleza o la realidad.
e)      El Surrealismo es el movimiento más importante y difundido, pues no sólo pretende renovar la estética literaria, sino que quiere ser una revolución integral. Sus principales representantes son Paul Élouard, Louis Aragon y sobre todo André Breton. Para los surrealistas, lo que llamamos vida es una apariencia de realidad. Hay que conquistar una verdadera vida, alcanzar una superrealidad (sur-réalité) donde queda atrás la monotonía, la vaguedad de las acciones, los deseos incumplidos bajo el pensamiento occidental. Se busca, por tanto, liberar el poder creador del hombre y en esto la poesía será el instrumento ideal de conocimiento por la liberación del lenguaje. Se practicará la escritura automática, que consiste en escribir sin pensar en el sentido de las palabras, como pura expresión del inconsciente, elemento clave de exploración según las doctrinas psicoanalíticas de Freud. La comprensión vendrá entonces por la emoción y no por el entendimiento. Sin embargo, el surrealismo español practica una intencionada idea creadora como hilo conductor en Lorca, Dalí, Buñuel, Gerardo Diego...


GENERACIÓN O GRUPO POÉTICO DEL 27

1. A diferencia de otros grupos similares, la Generación del 27 – o más bien el Grupo – adquiere una aceptación entre sus miembros por reunirse como homenaje al tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, en 1627, en reivindicación de su figura.
2. De entre sus miembros hay una nómina de diez componentes: García Lorca, Cernuda, Salinas, Rafael Alberti, Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Aleixandre, Prados y Altolaguirre; aunque podrían añadirse otros muchos afines y coetáneos a ellos.
3. La Residencia de Estudiantes, de Madrid, fue el lugar de encuentro donde acudieron, atraídos por las tertulias y las actividades culturales.
4. Si no un estilo común, sí comparten afinidades estéticas:
a) La emoción viene a ser refrenada por el intelecto: «Inteligencia, sentimiento y sensibilidad contra intelectualismo, sentimentalismo y sensiblería» (J. Bergamín)
b) La poesía es concebida como algo inexplicable, demiúrgico. Para Dámaso Alonso es un «impulso que no está muy lejano de lo religioso». Es un equilibrio entre la concepción romántica y la concepción clásica de la creación poética.
c) Son evidentes las ansias de belleza en todos ellos, pero Pedro Salinas decía: «Estimo en poesía, sobre todo, la autenticidad. Luego, la belleza...»
d) En sus trayectorias alternan hermetismo y claridad. En casi todos estos poetas puede hablarse de una apertura del yo al nosotros.
e) Su obra aspira a ser mundial y nacional. Como dijo Dámaso Alonso, «aunque abierta a muchos influjos exteriores, está profundamente arraigada en la entraña nacional y literaria española».
f) Son partícipes de los movimientos de Vanguardia pero tienden a frenar las innovaciones por su admiración de las generaciones anteriores: Unamuno, Machado, Rubén Darío, Bécquer... De entre ellos sus maestros serán Juan Ramón Jiménez y Ramón Gómez de la Serna con sus greguerías. Su amor por los clásicos fue inmenso: como críticos han dejado magistrales estudios de Manrique, Quevedo, Fray Luis, San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Góngora...
5. También fue conjunta la evolución poética aunque no todos al mismo tiempo:
a) En la primera etapa (hasta 1927) se nota la influencia de sus poetas admirados, desde lo humano (Bécquer) al ideal de poesía pura de Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, la lírica popular y la huella clásica en métrica y temática.
b) En la segunda etapa (1927-1936) hay un cansancio por los ideales esteticistas (Góngora) y aumenta el interés por el surrealismo, que surge en esta época. La inminente Guerra Civil suscita la preocupación por temas sociales y políticos. Algunos poetas serán militantes pero todos mostrarán su apoyo a la República.
c) La tercera etapa (desde 1936) viene marcada por la Guerra Civil. Lorca ha muerto y los demás – salvo Aleixandre, Alonso y Diego – se exilian. Cada cual sigue su rumbo pero ninguno abandonará una poesía de carácter humano. En el exilio hablarán sobre todo del dolor humano (Guillén) mientras que en España la poesía deriva hacia la angustia, cuya muestra más intensa es Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso. La importancia del Grupo motivó la concesión del premio Nobel a Vicente Aleixandre en 1977 como su representante, además de que su época haya sido reconocida como la Edad de Plata de la literatura española. Por cuestiones de tiempo y de espacio no vamos a desarrollar un análisis de todos los miembros del Grupo. Valga esta breve nota.


     Federico García Lorca (1898-1936) estudió música y en la Residencia de Estudiantes entablará relación con artistas jóvenes, como Buñuel o Dalí y con los miembros del Grupo, quienes lo situarán a la cabeza del grupo. Poema del cante jondo (1927) y El romancero gitano (1928) alcanzarán una gran popularidad con su tono popular y su preocupación por los marginados y perseguidos. Según el propio Lorca, en el libro «hay un solo personaje real, que es la pena que se filtra». La estancia en Estados Unidos precisamente en el momento del crack del 29 es un hito crucial en su vida al escribir Poeta en Nueva York. Su contacto con una ciudad tan significativa en semejante crisis le induce a una poesía violenta, de imágenes intensas y crudas, de tintes apocalípticos. Formalmente parece una poesía surrealista como expresión de un mundo absurdo. A partir de Poeta en Nueva York Lorca se dedicará sobre todo al teatro (aunque seguirá escribiendo poesía). Funda la compañía La Barraca y se propondrá acercar el teatro al pueblo. Murió fusilado, dicen que en el barranco de Víznar, donde hoy aún buscan sus restos con la aceptación y el rechazo de su familia por exhumar su cadáver.
     Luis Cernuda (1902-1963) nació en Sevilla y en su universidad fue alumno de Pedro Salinas. Se exilió en 1938 y fue profesor en diversas universidades inglesas y estadounidenses. A partir de 1953 vivió en México, donde acabó residiendo. Era de una personalidad solitaria y dolorida, y de gran sensibilidad exacerbada y vulnerable. Se consideraba un «inadaptado», con «cierta vena protestante y rebelde». Cernuda es el poeta que canta a la adolescencia, al amor, al cansancio, al dolor. Su centro temático radica entre el deseo de alcanzar lo prohibido y la realidad de los límites impuestos por el mundo que le rodea. La realidad y el deseo será el título con que se reunirán los dos libros de su experiencia surrealistas: Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931). En lugar de la escritura automática del surrealismo hallamos unas imágenes evocadoras del sentido y del sentimiento que logren transgredir la realidad. Los siguientes libros, desde Donde habite el olvido (1932-1933) a Desolación de la quimera (1956-1962), hablan con su propio título de su incurable amargura, aunque eso no significa que también hallemos poemas entusiastas y alentadores.

     Pedro Salinas (1891-1951) se dedicó a la docencia universitaria desde su estancia como lector de español en la Sorbona (1914-1917) hasta su muerte, en Boston. La poesía es para él un modo de acceso a las honduras de la realidad, a la esencia de cosas y experiencias vitales. De ahí sus palabras: «La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo». Los tres elementos básicos de su creación aparecen en otras declaraciones suyas: «Estimo en la poesía, sobre todo la autenticidad. Luego, la belleza. Después, el ingenio». Aunque su poesía parezca sencilla, se trata de una lengua y unos versos rigurosamente trabajados. Sus tres primeros libros pueden inscribirse en una línea de poesía pura como Juan Ramón: Presagios (1923), Seguro azar (1929) Fábula y signo (1931). Vienen luego sus dos obras maestras: La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936). Su visión es antirromántica, pues el amor, en Salinas, es una fuerza que da plenitud a la vida y confiere sentido al mundo, es enriquecimiento del propio ser y de la persona amada. Tras la Guerra, aparecerán en América otros libros donde lucha con su fe en la vida y los signos angustiosos que ve a su alrededor: El contemplado (1946), Todo más claro (1949) y Confianza (1955).